Tratamientos

Recocido y tratamientos térmicos en la trefilería

El trefilado endurece el metal por deformación en frío. A veces hay que recocer para seguir estirando o dar ductilidad final. Repasamos recocido, patentado y hornos.

Publicado el 25 de julio de 2026 · trefilador.com

En resumen

El estirado en frío endurece el metal por acritud. Descubre por qué a veces hay que recocer, en qué consisten el recocido intermedio y final, el patentado y el recocido del cobre.

Por qué el trefilado endurece el metal

El trefilado consiste en estirar en frío un alambre o barra haciéndolo pasar por el orificio cónico de una hilera de diámetro menor. Al obligar al metal a fluir a través de esa reducción, sus granos cristalinos se deforman y se alargan en la dirección del estirado. Esta deformación plástica en frío multiplica el número de dislocaciones internas y dificulta que estas se desplacen, un fenómeno que en trefilería se conoce como acritud o endurecimiento por deformación.

El resultado es fácil de observar en planta: a medida que el alambre acumula pasos de reducción, aumenta su resistencia a la tracción y su dureza, pero disminuye su ductilidad. El material se vuelve más rígido y más frágil. Llega un momento en que intentar seguir reduciendo el diámetro provoca roturas frecuentes, porque el metal ya no tiene capacidad de deformarse sin agrietarse. Es entonces cuando entran en juego los tratamientos térmicos. Si quieres repasar el conjunto del proceso, tienes las guías del sitio y el detalle en proceso de trefilado paso a paso.

El recocido: devolver ductilidad al metal

El recocido es un tratamiento térmico que consiste en calentar el metal endurecido hasta una temperatura suficiente para que su estructura interna se reorganice, y después enfriarlo de forma controlada. Con ello se busca revertir, total o parcialmente, la acritud acumulada durante el estirado. En términos generales, el calentamiento favorece tres etapas que pueden solaparse: la restauración (alivio de tensiones internas sin cambios visibles en el grano), la recristalización (formación de nuevos granos libres de deformación) y, si la temperatura y el tiempo son elevados, el crecimiento de grano.

Tras un recocido bien ajustado, el alambre recupera ductilidad y baja su resistencia, de modo que vuelve a admitir deformación. Las temperaturas concretas dependen mucho del metal y de la aleación, por lo que conviene tomarlas siempre como rangos orientativos que varían según composición, sección y práctica de cada taller. Lo importante es el concepto: se aporta calor para que el material olvide parte de su historia de deformación.

Recocido intermedio y recocido final

En trefilería se distinguen dos usos principales del recocido. El recocido intermedio se aplica entre etapas de estirado: cuando el alambre ha acumulado demasiada acritud para seguir reduciéndose con seguridad, se recuece para ablandarlo y poder continuar el proceso hasta el diámetro deseado. El recocido final, en cambio, se realiza al terminar y busca dar al producto las propiedades mecánicas de entrega que pide el cliente: más blando y dúctil si va a conformarse después, o con una dureza intermedia según la aplicación.

La elección de recocer o no, y en qué punto, forma parte del diseño de la secuencia de pasos. Un alambrón que debe pasar de un diámetro grueso a uno muy fino puede requerir uno o varios recocidos intermedios; otro con reducción pequeña quizá no necesite ninguno. Estas decisiones enlazan con el diseño de hileras que se explica en hileras y utillaje de trefilado.

El patentado del acero

En el caso concreto del acero, especialmente en alambres de alto contenido en carbono destinados a muelles, cuerdas de piano o cordón para neumáticos, existe un tratamiento característico llamado patentado. Es un tratamiento térmico previo o intermedio al trefilado en el que el alambre se austeniza (se calienta por encima de su temperatura de transformación) y luego se enfría de forma controlada, tradicionalmente en un baño a temperatura intermedia.

El objetivo del patentado es conseguir una microestructura de perlita fina, que combina buena resistencia con una ductilidad idónea para admitir grandes reducciones en frío posteriores. Gracias a esa estructura, el acero patentado puede trefilarse hasta resistencias muy elevadas sin romperse. Es un ejemplo claro de cómo el tratamiento térmico no solo ablanda: también prepara el metal para que responda mejor al estirado.

El recocido del cobre y otros metales

El cobre es probablemente el ejemplo más cotidiano de recocido en trefilería, sobre todo en la fabricación de hilo para aplicaciones eléctricas. El cobre trefilado en frío queda duro y con menor ductilidad; para muchos usos como conductor se prefiere el cobre recocido (a menudo llamado cobre blando), que es más flexible y fácil de manipular. Por eso es habitual un recocido final que devuelve al hilo su docilidad.

El aluminio y el latón también se endurecen por deformación y admiten recocido para recuperar conformabilidad, con la particularidad de que cada aleación tiene su propio comportamiento. Puedes ver un panorama de estos materiales en metales y productos del trefilado. En todos los casos, la lubricación adecuada durante el estirado ayuda a controlar el calentamiento por fricción, un aspecto que se trata en lubricación en el trefilado.

Hornos: campana y continuo

El recocido puede realizarse de varias maneras. Una idea general, sin entrar en cifras concretas, distingue dos grandes familias de instalaciones. Los hornos de campana tratan por lotes: las bobinas de alambre se colocan bajo una campana que se calienta y, a menudo, se trabaja con una atmósfera protectora (gas inerte o reductor) para evitar la oxidación de la superficie. El ciclo completo de calentamiento y enfriamiento suele ser largo, pero permite tratar grandes cantidades de una vez.

Los hornos continuos, en cambio, hacen pasar el alambre a través de una zona caliente de forma ininterrumpida, a veces integrados en la propia línea de trefilado. Existen también sistemas de recocido por resistencia eléctrica, en los que se hace circular corriente por el propio alambre en movimiento para calentarlo. Cada solución tiene su lógica según el metal, el volumen y la posición del tratamiento dentro del proceso; los parámetros exactos varían mucho de una instalación a otra.

Cómo afecta a las propiedades finales

Entender el binomio deformación-recocido es clave para el oficio. Cada paso de trefilado sube resistencia y dureza y baja ductilidad; cada recocido hace lo contrario. Jugando con ambos, la trefilería ajusta el producto final a lo que necesita el cliente: alambre duro y resistente, alambre blando y flexible, o estados intermedios. El tratamiento térmico también influye en el acabado superficial y en la aptitud del alambre para operaciones posteriores como el conformado, el galvanizado o el recubrimiento.

Si te interesa cómo encaja esto en el día a día del oficio, puedes leer qué hace un trefilador o probar el mini-juego del sitio para fijar ideas. Y recuerda: las temperaturas y tiempos citados aquí son orientativos; en planta se ajustan a cada aleación, sección y especificación.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el trefilado endurece el metal?

Porque el estirado en frío deforma los granos y multiplica las dislocaciones internas, un efecto llamado acritud o endurecimiento por deformación. Ello aumenta resistencia y dureza pero reduce la ductilidad del alambre.

¿Qué diferencia hay entre recocido intermedio y recocido final?

El recocido intermedio se aplica entre etapas de estirado para ablandar el alambre y poder seguir reduciéndolo. El recocido final se hace al terminar, para dar las propiedades mecánicas de entrega que pide la aplicación.

¿Qué es el patentado del acero?

Es un tratamiento térmico del acero, típico en alambres de alto carbono, que busca una microestructura de perlita fina. Esa estructura combina resistencia y ductilidad, permitiendo grandes reducciones en frío sin roturas.

¿Las temperaturas de recocido son fijas?

No. Dependen del metal, la aleación, la sección y la práctica de cada taller, por lo que deben tomarse como rangos orientativos que varían. Cada trefilería ajusta sus ciclos a la especificación del producto.